Conducir bajo los efectos del alcohol está tipificado como delito en determinados supuestos. Ser denunciado por alcoholemia puede acarrear consecuencias legales graves, por lo que es importante conocer cuándo se considera delito y cuál es el procedimiento habitual.
¿Cuándo se considera delito una alcoholemia?
Se considera delito cuando el conductor supera los 0,60 mg/l en aire espirado o los 1,2 g/l en sangre. También cuando, sin alcanzar estos límites, se conduce con signos evidentes de influencia del alcohol. En estos casos se inicia un procedimiento penal, habitualmente mediante juicio rápido, si no hay lesiones o delitos conexos.
¿Cómo puede ayudarte un abogado penalista en estos casos?
El abogado puede intervenir desde el primer momento para revisar la prueba de alcoholemia, asistir en dependencias policiales, asesorar sobre la posibilidad de conformidad (reconocimiento de los hechos con reducción de pena) y garantizar que se respeten todos los derechos del investigado durante el proceso judicial.
Javier Martínez Álvaro cuenta con experiencia en la defensa penal de particulares y puede representarte desde el primer momento, protegiendo tus derechos y preparando una estrategia legal adaptada a las circunstancias de tu caso.


